Condena por un consentimiento que omitió riesgos específicos

  Urología

El Juzgado Contencioso-administrativo número 1 de Mérida ha condenado al Servicio Extremeño de Salud (SES) a indemnizar con 20.000 euros a una paciente que perdió la visión de un ojo tras ser operada de cataratas.

El juez admite que la recurrente no recibió la información necesaria sobre los riesgos que asumía al someterse a esta intervención, a pesar de rubricar dos documentos de consentimiento informado. Sin embargo, en ellos “no se recogieron los riesgos personalizados que la intervención suponía en el caso de la paciente como consecuencia del síndrome de pseudoexfoliación y de la diabetes, patologías ambas diagnosticadas de forma previa”. El abogado de la afectada, Rubén Darío Delgado, colaborador de Avinesa y del despacho Atlas Abogados, basó en esa omisión una parte de la demanda.

“El consentimiento suscrito fue incompleto, infringiendo de ese modo la legislación aplicable y, conforme a nuestra jurisprudencia, la lex artis”

El juez ha admitido sus argumentos razonando a la luz de las pruebas presentadas. La sentencia señala:“Consta en el expediente administrativo consentimientos informados para la cirugía de cataratas que presentaba la demandante en su ojo derecho, que fueron suscritos por ella. No obstante, en los mismos, acorde con la legislación específica aplicable a dichos consentimientos, consta un apartado referido expresamente a los riesgos y complicaciones que pueden presentarse por la situación actual de la paciente. En ambos casos, tal apartado aparece en blanco y sin mención alguna”.

Esta falta de concreción en el caso enjuiciado es especialmente grave pues, según queda demostrado en el proceso y recoge el fallo, “el síndrome pseudoexfoliativo complica la intervención de cataratas y es un factor de riesgo específico en dichas intervenciones”.
De este modo, la sentencia concluye que “el consentimiento suscrito fue incompleto, infringiendo de ese modo la legislación aplicable y conforme a nuestra jurisprudencia, la lex artis”.

Pero, la mala praxis no acaba aquí. El juez también admite el otro motivo del recurso alegado por el abogado en la demanda, que es la falta de un seguimiento adecuado tras la intervención, que “derivó en la pérdida definitiva de la visión del ojo derecho y posterior enucleación del mismo”. En este caso, además, se reprocha no haber tenido en cuenta los antecedentes patológicos de la paciente. El fallo admite que “del síndrome pseudoexfoliativo, que padecía la actora, se derivaban mayores riesgos de sufrir presión interocular (PIO) y, en consecuencia, el seguimiento debía ser más ajustado y preciso, no figurando, según la propia inspección médica, que hasta 42 días después de la intervención se midiera la PIO”.
Mal seguimiento

En este sentido, el juez admite que “la presión intraocular [elevada] devino en el glaucoma que, a la postre, generó la afectación nefasta del nervio óptico, debiendo haberse anticipado la reintervención, según se deriva de los informes obrantes, en orden a reducir la presión”.
Además, y en base a la información pericial presentada en el juicio: “La respuesta al tratamiento farmacológico de los pacientes con glaucoma pseudoexfoliativo [que es el que sufrió la recurrente] es pobre en comparación a los glaucomas primarios de ángulo abierto, lo que en este caso aconsejaba extremar dicho seguimiento”.

Así, el juez de lo Contencioso de Mérida admite la responsabilidad del Servicio Extremeño de Salud (SES) y su obligación de resarcir el daño con una indemnización de 20.000 euros. La decisión del juzgado no admite recurso, quedando firme.

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