Un nuevo estudio desmonta el binomio discapacidad y enfermedad

  Traumatología y ortopedia

Con el objetivo de analizar cuáles son los hábitos saludables que tienen las personas con discapacidad física o motora en España y desterrar falsos mitos, DKV, con la supervisión técnica de Lucid Agencia de Innovación, ha presentado este martes en Madrid el estudio Hábitos de salud y vida saludable de las personas con discapacidad.

Las conclusiones de este trabajo han servido, entre otras cosas, para desvincular los conceptos discapacidad y enfermedad, que suelen ir unidos, al menos, en las creencias colectivas, como han manifestado José Manuel González Huesa, director general de Servimedia, y Pilar Díaz, profesora asociada de la Universidad de Barcelona (UB) quien, además, ha supervisado el informe. Así, entre los datos que se han extraído, se ha visto que, al contrario de lo que muchas personas piensan, este colectivo no consume más recursos sanitarios, por el contrario, han comprobado que, una vez se ha reconocido la discapacidad, el 50,6% dice que va las mismas veces al médico que antes y un 15,3% que incluso menos. Un 3,8% no lo sabe porque ha tenido la discapacidad siempre.

Díaz recuerda que en sólo 1 de cada 2 personas la discapacidad es consecuencia de una patología, y en un 15% es debida a un proceso congénito o perinatal; “el resto es por accidentes o causas de otra índole”, matiza.En este sentido, insiste en que hay otras patologías crónicas, algunas degenerativas, que sí suponen un aumento del gasto sanitario y no son tipificadas como discapacidad. Por tanto, el estudio concluye que las discapacidades físicas “en las cuales no hay una enfermedad asociada o bien se encuentra estable, la necesidad de servicios médicos puede ser homologable a una persona sin discapacidad”. 

Percepción regular de su salud

El trabajo, que ha contado con una muestra de 400 encuestados, arroja otros datos interesantes, como que el 41,3% percibe su salud como regular; un 14%, como insatisfactorio, y un 7%, como muy insatisfactorio. Analizados los hábitos del cuidado de la salud, se confirma que los rutinarios están plenamente implantados en este colectivo, destacando la higiene diaria, las revisiones médicas, la alimentación saludable y beber suficiente líquido como las prácticas que más realizan. El 59,3% afirma que se cuida la piel; el 55% practica algún deporte, y el 48,8% lleva un control regular de algún marcador de salud. 

Entre las actividades más realizadas, los encuestados han destacado caminar, actividades de agua, gimnasio o fitness y pilates. 

Malos hábitos

En la presentación se ha hecho hincapié en que el 75,6% reconoce tener algún hábito negativo para su salud. Así, el 39% afirma que no tiene un descanso nocturno adecuado; el 28,8% es fumador, y el 28% realiza sobresfuerzos. Además, en el estudio se ha contemplado la automedicación como un mal hábito, que realiza un 27,8% de los participantes. 

Preguntados por las motivaciones que les llevan a cuidar su salud, la mitad lo hace por sentirse mejor con ellos mismos; el 48,6% para tener energía; el 24,8%, para aumentar su autonomía; el 25,1% para ver que la salud mejora, y un 19% para poder reducir la medicación o no tener que aumentarla.

Barreras

Respecto a las barreras que frenan asumir esos cuidados de salud, han mencionado como la principal, la falta de recursos económicos, y en último lugar, no saber hacerlo bien o no saber hacerlo. 

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