Profesionales del Infanta Leonor alertan de su agónica situación: «No podemos más»

  Medicina deportiva

Medicina Preventiva y Salud Pública

franciscogoiri
30/ 03 / 2020

Los ingresos por Covid-19 triplican su capacidad

Los profesionales sanitarios del Hospital Infanta Leonor, en el madrileño barrio de Vallecas, han llegado al límite de su resistencia física y emocional. «No podemos más; esto es una bomba de relojería para los pacientes, porque no hay recursos para atenderles». El agónico grito de un especialista que, como muchos otros, sólo accede a hablar con este periódico si mantenemos su anonimato ejemplifica la situación del hospital.

El volumen de pacientes ingresados por coronavirus, tanto en planta como en la UCI, triplica su capacidad; el servicio de Urgencias, a punto de reventar sus costuras, está recurriendo a cierres puntuales y selectivos en momentos de gran afluencia; las tres plantas del centro están dedicadas en exclusiva a pacientes Covid, y sólo quedan 5 habitaciones para enfermos de otras patologías (obstetricia y urgencias psiquiátricas), los profesionales están reciclando equipos de protección (EPI) de un solo uso, no hay respiradores para todos los pacientes, «y muchos de los que hay -asegura un enfermero- son de uso limitado, de batalla; necesitan revisión y cambiar el sistema diariamente»…

El Severo Ochoa tiene 487 pacientes Covid-19, 255 menos que en Vallecas

Los números atestiguan que el hospital vallecano está más cerca del colapso que centros de parecido tamaño y recursos, pero también que hospitales madrileños de referencia mucho más grandes. Este fin de semana, el Infanta Leonor -con 269 camas, 27 de ellas en UCI- tenía 742 ingresos por coronavirus (entre positivos y sospechosos) y todas sus camas de UCI ocupadas.

Con el mismo número de camas UCI (27), el Severo Ochoa, de Leganés -otro centro especialmente castigado por la pandemia- tenía 487 ingresos, 255 menos que en Vallecas; y el Infanta Sofía, otro de los 6 nuevos hospitales que, junto con el Leonor, abrió Esperanza Aguirre en 2008, tenía 251 pacientes Covid, una tercera parte que su homólogo de Vallecas.

Pero es que el 12 de Octubre, el hospital con más capacidad de la capital (1.368 camas) tenía 870 ingresos, y el Gregorio Marañón -el centro con la mayor UCI de Madrid- tenía el viernes 897 Covid-19 positivos, 105 en cuidados intensivos, cifras ambas muy similares a las del Infanta Leonor, con 1.100 camas menos.

El Infanta Leonor suma ya 135 fallecidos, una decena más que el Ramón y Cajal

Si los fríos datos de equipamiento e infraestructura no convencen, el número de fallecidos por coronavirus en el hospital vallecano parece un argumento de peso: desde el inicio de la crisis, el Infanta Leonor acumula 135 muertos por Covid-19, muy por encima de hospitales de parecido tamaño, como el propio Infanta Sofía (41 muertos), Getafe (77) o el Severo Ochoa (109), pero también por delante de hospitales de mucha mayor envergadura, como el Ramón y Cajal (125 fallecidos), y muy cerca de la Fundación Jiménez Díaz (137) o del mismísimo Gregorio Marañón (168 víctimas mortales).

200 pacientes en urgencias

«El sábado nos vimos obligados a cerrar las urgencias, y esa medida debería mantenerse en los próximos días, porque la situación ya es crítica», dice otro especialista del hospital.

«De madrugada, tuvimos que pedir al centro coordinador que no enviasen ni una sola ambulancia más, porque no teníamos ni donde sentar a los pacientes, y aun así, a las 5 de la mañana, nos llegó un nuevo vital [un paciente con infarto o parada cardiorrespiratoria]”, corrobora una doctora saliente de guardia en urgencias la semana pasada.

Juanjo Menéndez, delegado del sindicato de Enfermería Satse, confirma que «la noche del jueves al viernes había más de 200 pacientes en espera en urgencias, cuando, en los periodos estacionales de gripe, 70 pacientes en espera nos acercaban ya al nivel de saturación». Aun así, el delegado del sindicato enfermero matiza que «el cierre de la urgencia, siempre puntual, se limita a impedir la entrada de ambulancias, de pacientes derivados de primaria o de los casos que no sean graves. Toda la patología grave se ve».

La gerencia del Infanta Leonor admite que «estamos soportando una presión asistencial muy elevada», pero no menciona cierre alguno de las urgencias. Según el hospital, «hemos reorganizado nuestra actividad, optimizado nuestros recursos y habilitado nuevos espacios para garantizar la atención de los pacientes en las mejores condiciones».

El delegado de Satse traduce las palabras de la gerencia: «La primera planta, incluidas el área quirúrgica y los paritorios, está copada por pacientes Covid (entre 280 y 300 enfermos); las seis unidades de la segunda planta (unas 40 camas cada una), otras dos de la tercera, y el gimnasio del hospital, también son zona Covid«. La cafetería no, al menos de momento.

Además, la «optimización de recursos», de la que también habla la gerencia, se traducirá esta misma semana en el cierre temporal de uno de los dos centros de especialidades (CES) adscritos al Infanta Leonor, Vicente Soldevilla, cuyos profesionales vendrán a reforzar el hospital. «Sólo se mantendrán abiertos los servicios de rayos y extracciones”, asegura el delegado sindical».

¿Qué pasa con IFEMA?

«Y en medio de este caos, el corredor de pacientes a otros hospitales o a IFEMA no está funcionando», se queja un especialista. O al menos no con la fluidez que sería deseable, matiza Sergio Fernández Ruiz, delegado de CCOO en el Infanta Leonor. El pasado 21 de marzo trascendieron en redes sociales y en los medios de comunicación varias imágenes de enfermos tirados en los pasillos del hospital ante la falta de camas. «Fue uno de esos momentos de especial saturación en Urgencias, y ahí se fletaron de golpe tres autobuses con 50 pacientes a IFEMA», dice Fernández Ruiz. 

Después de eso, «los traslados se han hecho con cuentagotas, y no tanto a IFEMA, como a los hospitales privados de Asepeyo y Virgen de la Poveda. Pero estamos hablando de 8 o 10 enfermos cada 3 o 4 días, cuando lo que se necesita es un traslado masivo y urgente de pacientes».

Fuentes de la gerencia del hospital confirman que ha habido traslados, «tanto al hospital de campaña de IFEMA como a otros centros, para aliviar la presión asistencial», pero no concretan cuántos, en qué fecha, ni si hay previsto hacer más estos días.

Una planta cerrada

El plan de viabilidad de los 6 hospitales que la Comunidad de Madrid levantó en la legislatura 2003-2007, incluido el Infanta Leonor, preveía que en enero de 2017 todos ellos aumentarían su número de camas. En concreto, el hospital de Vallecas, que abrió en 2008 con 204 camas, debía tener hace ya más de tres años un total de 324, frente a las 269 actuales.

Según el plan de viabilidad, debía tener hace 3 años 324 camas, y tiene 269

Y no es que falte sitio para poner esas camas: «Hay toda una planta del hospital cerrada, en obras y levantada. Actualmente no tenemos acceso a esa zona, está bloqueada, pero eso lleva así al menos desde 2017″, asegura el delegado sindical de Satse. 

Su colega de CCOO recuerda que, «según la consejería, el Infanta Leonor es el único de los 6 nuevos hospitales, los famosos esperancitos, que ha aumentado su dotación de camas, pero es pura ingeniería contable. En 2017, nos integramos con el Hospital Virgen de la Torre, que sumó sus 98 camas a las del Infanta Leonor, y esa es la ampliación de la que habla la consejería», asegura el delegado de CCOO.

Y aún hay más: de las 98 camas del Virgen de la Torre, 72 están ocupadas por pacientes Covid (60 confirmados y 12 en estudio), «y estamos hablando de un hospital con un elevado número de enfermos pluripatológicos y de edad avanzada, con el consiguiente riesgo para ellos«, dice Fernández Ruiz

Un 12,6% de profesionales infectados

Al riesgo para los pacientes se suma, según el delegado de Satse, la “permanente exposición” de los profesionales. “Los equipos de protección individual son cada vez más escasos y, por mucho que los dosifiquemos y reutilicemos, no dan más de sí; estamos reciclando mascarillas que no son reutilizables para 2 y hasta 3 jornadas de trabajo consecutivas, e intentando limpiar y esterilizar como podemos las batas que ya hemos usado”, asegura Menéndez.

 El resultado de esa exposición es que 240 de los 1.900 trabajadores (sanitarios y no sanitarios) que suman el Infanta Leonor y el Virgen de la Torre estaban contagiados o aislados este fin de semana. “Es el último dato que nos ha pasado el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales del hospital, así que hablamos de cifras oficiales, y me temo que seguirán creciendo”, afirma el delegado de CCOO.

 

Soledad y pocos recursos

 

A la saturación, la falta de medios y el estrés físico y emocional de los trabajadores del hospital se une otro factor que agrava la ecuación: las características sociodemográficas del barrio donde está ubicado. “En Vallecas hay mucha gente de edad avanzada y pocos recursos, que, además, viven solos y no tienen ayuda, lo que les obliga a salir a diario a la calle y les expone más al contagio”, resume Fernández Ruiz.

 

“Hablamos de gente que, en muchos casos, no dispone de espacio, medios y recursos en sus domicilios para soportar un aislamiento o una cuarentena, lo que explica que el índice de contagios haya sido tan elevado y tan rápido, y también que el desarrollo de neumonías sea relativamente frecuente entre menores de 55 años”, añade un especialista. En suma, “no es sólo que los que están ingresados en el hospital ya no quepan, es que van a seguir llegando, porque como no se cansa de repetir Fernando Simón el pico en los hospitales no llegará hasta dentro de 7 o 10 días”. remacha el delegado de CCOO.

Los más de 700 pacientes de Covid ingresados en el Infanta Leonor, de Vallecas, triplican su capacidad, y el servicio de Urgencias ha empezado a decretar cierres puntuales.

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